Nico Casalánguida atraviesa un momento especial. Después de ocho años dirigiendo en el exterior —seis temporadas en México y dos en Venezuela—, el entrenador volvió a Argentina para reencontrarse con jugadores, colegas y, sobre todo, con una forma de vivir el básquet que extrañaba.
“Siempre que venimos a la Selección es un buen momento”, resume Casalánguida en su estado de ánimo. Y agrega, entre risas, una de esas frases que parecen sintetizar lo que significa ponerse la camiseta celeste y blanca: “Se disfruta sufriendo. Es una máxima de la Selección”.
Una Selección que también es aprendizaje
Durante esta concentración en Mar del Plata, Casalánguida compartió trabajo e intercambio con entrenadores de la talla de Sergio Hernández, Julio Lamas, Rubén Magnano, en lo que fue el 1er Congreso Internacional de Básquet, y ahora en la Selección con Pablo Prigioni, Pablo Favarel, y todo el cuerpo técnico.Para él, esa convivencia fue uno de los motivos que lo impulsaron a regresar al país.
“Necesitaba estar de nuevo en el país, de sentir esa argentinidad”, cuenta. Y destaca el valor del intercambio permanente: “Son 24 horas de básquet, de estudiar situaciones, de pensar, de reflexionar, de buscar alternativas para entrenar y preparar al equipo lo mejor posible”.
En este espacio con la Selección, donde se juntan diferentes miradas, clubes y proyectos, asegura, no hay lugar para los egos: “Entre todos nos retroalimentamos. Acá no hay egoísmo, entre los jugadores y menos entre los entrenadores. Siempre venimos con vocación de servicio”.
Boca y un desafío internacional histórico
Su regreso al país tuvo como destino Boca. Casalánguida reconoce que no imaginaba volver de esa manera: estaba cerca de continuar en México, pero la posibilidad de dirigir al Xeneize lo convenció rápidamente.La temporada terminó siendo muy positiva. Boca conquistó la Basketball Champions League Américas y ahora tendrá por delante la Copa Intercontinental, un desafío que el entrenador considera el más importante de su carrera.
“Para un club como Boca, que es tan futbolero, fue como conseguir la Libertadores y ahora el disputar la Intercontinental, es como el Mundial de Clubes”, explica sobre el título continental.
Y sobre lo que viene, no duda: “En mi caso va a ser el torneo más importante que me tocó dirigir en mi carrera”.
El desafío, además, trasciende al propio club: “Cuando jugás torneos internacionales, no solo representás a Boca, sino también a la Liga Nacional y al básquet argentino”.
Para llegar preparados, Boca planificó una pretemporada diferente, con una gira por España y posteriormente China, buscando sumar partidos y adaptarse incluso a la diferencia horaria.
“Desde que terminamos la temporada pasada y se confirmó la renovación, nos juntamos con Martín Leiva y Alejandro Desimone para hacer una gira y estar a la altura de la circunstancia en la Intercontinental”, cuenta.
Tres jugadores de Boca en la Selección
Casalánguida también habló de los tres jugadores que actualmente comparten Boca y la Selección: José “Pepe” Vildoza, Francisco Caffaro y Leo Lema.“Es un orgullo para Boca tener tres jugadores en la Selección”, señala, destacando que dos de ellos ya forman parte del proceso y que el hecho de estar entrenando con Argentina representa una preparación importante.
Eso sí, aclara que durante la concentración la prioridad es una sola: la Selección.
Comodoro, Gimnasia y una puerta que nunca se cerró
Hay un tema que inevitablemente aparece cuando se habla con Casalánguida: Gimnasia de Comodoro.Sobre Carlos Rivero, recientemente convocado a la Selección, destacó su gran temporada: “Es un premio a su temporada”, después de una preparación en la que mostró el crecimiento conseguido en Gimnasia y tras haber sido campeón y protagonista de una gran final.
Pero la charla toma otro color cuando aparece Pablo Favarel, actual entrenador del conjunto patagónico.
“Me puso muy contento por Pablo y por Gimnasia lo que lograron”, reconoce. Y detrás de esa alegría aparece una historia personal profunda: “Soy un agradecido al club. Soy un jugador formado en Gimnasia, es el club de mi barrio, me dio la posibilidad de formarme también como entrenador”.
Casalánguida no duda en destacar la escuela de entrenadores que tuvo y tiene la institución, mencionando a León Najnudel, Fernando Duro, Enrique Tolcachier, Martín Villagrán y Gonzalo García.
Y cuando aparece Pablo Favarel, "tenes que volver a Comodoro", en tono de broma, la posibilidad de que algún día vuelva a Comodoro, no cierra la puerta.
“Yo no descarto. El tiempo dirá”, responde.
Después enumera los vínculos que todavía mantiene con la institución y con quienes hoy forman parte de la dirigencia. Y deja una frase que, entre risas, abre una posibilidad:
“Soy un amigo de la casa, soy un formado en la casa… quién sabe el día de mañana, si lo dejan ir a Favarel, nos encontremos”.

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